Da pena decirlo pero Peñarol vivió una de sus noches más tristes en la Copa Libertadores. Perdió 4 a 0 ante el Atlético Nacional de Medellín en el Estadio Centenario, frente a unos 40.000 hinchas que vieron como su equipo era apabullado por un rival muy superior.
Con 0 de 6 puntos jugados y con una diferencia de goles de menos cinco, Peñarol deberá mejorar mucho si quiere clasificar a octavos de final.
El Nacional ganó bien. Es un equipo superior a Peñarol, con mejores jugadores, con mejor funcionamiento colectivo, que ataca mejor y defiende mejor.
Los rendimientos individuales fueron bajos, pero es difícil hacer un buen partido cuando se enfrenta a un equipo tan superior.
Es que el Nacional invirtió 8.000.000 de dólares de cara a la Copa Libertadores, una cifra impensada para cualquier equipo uruguayo. Y la diferencia se notó en la cancha.
Los jugadores de Peñarol quedaban como estacas ante el toque de los colombianos. Cuando los aurinegros atacaron, el Nacional rechazó sin problemas el juego vertical y sin sorpresas que propuso el equipo de Gregorio Pérez.
Ante el primer error del fondo aurinegro, Jersson Córdoba puso el 1 a 0. Peñarol nunca dio la sensación siquiera de estar cerca del empate. Incluso tuvo suerte de no recibir el segundo antes, salvándose dos veces gracias a los palos.
En el segundo tiempo comenzaron a la debacle. Gregorio Pérez puso a Joao Pedro por Juan Álvez y, con línea de tres en el fondo, los colombianos se divirtieron. Aprovecharon las bandas libres y los metros de terreno que dejaron las adelantadas líneas aurinegras.
Peñarol fue un equipo estático. Zalayeta no recibió ni un pase de gol. Rodrigo Mora intentó pero aún le falta precisión en la definición. Estoyanoff fue superado siempre por sus marcadores.
Córdoba anotó su segundo gol y Dorlan Pabón hizo otros dos para sellar una de las peores noches en la historia de Peñarol en la Copa Libertadores.














